Después de explotarnos y olvidarnos hace ya 130 días, el oportunismo mediático regresa junto a las invitaciones que nos llegan al juzgado vuelven para anular y recordar el discurso imputado, induciendo a la conclusión en prejuicio de que somos muy malas personas. Frente a nuestra exposición en este escenario mediático, recurrimos a la prensa conciente y compañera de nuestro presidio, que da voz a nuestra palabra ofrecida desde el otro lado del muro.

Resistimos esta reclusión, siendo parte de una multitud desprovista de ingenuidad, dando batalla diaria a la enajenación, encarnando la historia que la acción fascista ha querido oscurecer con ediciones, omisiones con cárceles y entierros.

Han fantaseado y prejuiciosamente nos atribuyen los delitos de personajes que les faltan, construyendo en el aire esta prisión injusta. Queremos la calle y seguiremos fuertes para volver a mirar el rostro sonriente de quienes nos han hecho tanto daño, creyéndose los protagonistas de algún triunfo, presumiendo que en algún lugar desbarataron algún sueño.

No nos anulan sus calificaciones delictuales, no nos anula su prisión y no bajaremos la mirada.

Sin miedo ni resignación, la voz del muro lo pronuncia ¡¡libertad a los presos políticos!!

Marichiweu!

Un calido abrazo desde la correccional de muchachas